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¿Regalo?

Dices que eres la chica más afortunada del mundo, no por haber ganado la lotería.. sino por tenerme a mí. Yo creo que la afortunada soy yo. 

Yo no dejo de ser una idiota borde más, que lo único que sabe hacer es sacarte una sonrisa. Tú eres todo lo demás. Eres el calor del invierno, el frescor del verano. Eres como una mariposa en esos besos que me das, como una serpiente cada vez que me enganchas con tus brazos, y como el cielo cada vez que clavas tu mirada en mi. Eres como un niño pequeño buscando algún tesoro enredando tus dedos en mi pelo. Eres la calma y la tormenta.

Si eres todo eso, no cuadra que me niegue a compartir mi vida contigo cada vez que me lo pides. Y realmente cada vez me cuesta más negarme. Siempre digo que los para siempre no existen, y poco a poco me voy dando cuenta de que no es que no existan... es que nadie hasta ahora me los había enseñado. Algún día, si te lo montas bien, puede que sea tu regalo, aunque seré tu regalo para mí, porque no habrá nada mejor que estar a tu lado. 

Pero recuerda, que eso será algún día. Y no tienes que dejar de intentarlo.

Tenía siete mares y te elegí a ti

Hace tiempo que solo 
soy capitana de un mar.

Hace tiempo que no sueño por serlo 
de grandes océanos desconocidos 
y fuera de mis dominios.

Descubrí que soy más feliz 
atando mis cabos a tu cintura,
y dejando que fueran tus corrientes
las que guiaran mis rumbos,
que emprendiendo 
mil aventuras inundadas en ron
que no sabían como tu lo haces.

Y es que yo soy chica de whisky y cerveza,
y ningún tonel lleno de vino
podrá convencerme jamás 
de que perderme en una isla desierta
puede ser algo bueno si tú no estás en ella.

Sin embargo,
no fue fácil acostumbrarse a la estrechez de tu cuerpo,
y es que aprendí a surcar las arenas de tu espalda
antes que a navegar en tus aguas...
Y me enamoré de ellas
mirándolas amanecer y atardecer 
desde la orilla.

Que ningún marinero 
nace enamorado de su mar 
sin conocerla primero; 
y yo, que no quise ser menos,
esperé a que fuera tu marea
la que subiera hasta inundarme 
y hacerme náufraga lejos de la costa.

Y dejarme arrastrar fue demasiado fácil,
casi tanto como sobrevivir 
sobre el barco en el que voy,
moviéndome solo con tu voz y tus manos,
que son las que marcan
 mis subidas y bajadas sobre las olas,
para no alcanzar jamás otros puertos
que no sean los que bañen tus aguas,
que yo solo quiero vivir de tu fluir,
 y que nadie más gobierne tus aguas.

1900

Poesía, amor, sexo.
me encantaría un poco de poesia
después de cenar
al más puro estilo de Satine

Yo pienso en ti,
y el Moulin Rouge se queda lejos
del reino de placeres nocturnos
que es mi espalda cuando estás
en
ella
y haces que quede plena.

Siento el tacto de unas piernas
Que se separan a medida que avanzo por ellas.
Unas medias que decoran un suelo
Y unos suspiros que me llevan al cielo.

Bombillas de la fachada de un burdel
Donde el amor no se compra,
Se intercambia por versos,
Y miles de besos.

Dicen
que lo más grande que te puede pasar
es que ames y seas correspondido
que amor es todo lo que necesitas...
yo todo lo que necesito
es tenerte
a ti.

Y el resto del mundo

ya sabes que me da igual.

No irme sin ti.

Piensa en mí como yo hago contigo.
Piénsame a tu lado,
siénteme en el vacío.

Piensa en todos esos momentos,
en los que sin quererlo, 
hiciste tus momento míos,
en los que queriéndolo,
los hiciste nuestros.

Recuerda cada instante,
que sin dejar de cogernos de la mano,
huiamos a cientos de kilómetros,
y sin embargo,
no estábamos ni a dos centímetros.

Siente como el viento te golpea,
como tu piel se estremece
mientras piensa en cómo mis dedos 
rozaban tu piel.

Nota esas ganas de dejar caer 
tu cabeza hacia detrás,
de cerrar tus ojos,
entreabrir tu boca,
y exhalar todo el aire de tus pulmones
de una sola vez.

Cada poro recorrido por mi boca
es un latido de tu corazón,
a la vez que una sonrisa 
y un atisbo más de vida.

Me gustan tus besos,
tanto, que a veces pienso que podría
alimentarme sólo con ellos,
y aunque llegara a morir de hambre,
sería, sin duda, una muerte bonita.

La locura que me acompaña 
me ha confesado,
que contigo cada mañana
sería mágica;
que contigo, cada despertar
sería único.

La cordura me ha gritado
que no me separe de ti,
que no deje a mis ganas de huir
ganar ni una sola batalla,
que esta guerra, 
se libra día a día,
como todos los que aquí quiero seguir.

Que si a veces busco la salida,
es sólo por ir en busca de aire,
para que cuando me mires,
aún me quede algo que expirar.

Nos abrazamos tan fuerte,
que si río, tus ojos me sonríen,
 y tu boca no puede dejar de mirarme
tan fuerte, que si lloras,
 mi corazón sangra tus lágrimas, 
y mis manos se humedecen de tus ojos.
Que si me voy morirás,
y que si me quedo sé que me querrás.

Puede sonar fácil abandonar,
y ya me conoces,
me gustan los retos, 
soy una chica de logros difíciles,
desastre sentimental,
y siempre, sonriente.

Y si de verdad me conoces,
sabrás entonces,
que por muy lejos que quiera ir,
si de alguien quiero huir,
nunca será de ti.

Peluche y bebida.

Esta es la historia de una luchadora. De una personita, de no más de metro y medio, que es capaz de cualquier cosa por mantenerme a su lado.  De lo que más quiero, y de lo que más valoro.
Es la historia de unas lágrimas, y una risa, o de una risa que hace saltar lágrimas. De una moto y un coche, e incluso, de un sofá y una cama.
Es el recuerdo de una piel erizada al contacto de unas manos aventureras, un suspiro de placer al roce de unos labios que buscan ese beso que Wendy escondía, y que en realidad, aun sabiendo donde se esconde prefieren dar doscientos a tientas comprobando lo que provocan antes que alcanzar sin dudar la comisura de los labios.
Es un escalofrío, piel de gallina, pinchazos en el estómago y marcas en la piel. Es distancia y a la vez más que simple contacto de pieles que se conocen.
Pero sobre todo, es espontaneidad, a la vez que una mente calculadora, capaz de trazar el mejor plan jamás inventado.
Es el más recatado pudor y el más desvergonzado descaro a la vez, es una rosa, una flor, que si no tienes cuidado pincha como la que más, es lo contrario del sol y la luna, caliente de noche, fría a la luz del día.
Es salvaje a la vez que sosegada, es la tormenta y la calma al mismo tiempo.
Es la más tranquila de la manada, y al mismo tiempo la más zorra. La que se bebe todo el agua y luego sale airosa. La que tiene cara de no haber roto un plato en su vida, y que a espaldas del mundo rompe vajillas entre risas.
Es una bomba en potencia, y a la vez mi acto. Es mi presente, que ya ha marcado mi pasado, y que sin duda, dejará huella en mi futuro.
Como decirlo..... es ese peluche que un día aparece en tu cama, y crees que siempre será tuyo, con la diferencia, de que de noche, olvida los juegos de niños y es capaz de cubrir sus actos bajo dos rombos rojos.


No sé si mataré monstruos por ti... pero pídemelo a ver que puedo hacer

Fue una tarde inolvidable, como todas las que paso a tu lado.
Tiradas en un césped, y besándonos esquivando las cámaras que nos esperan en cada esquina.
Paso por ese parque cada día, y busco tu risa tras esos árboles… y procuro recordar cada mirada y cada beso que nos dimos, sin poder evitar desear que me des otro.

He cambiado la nicotina por tu saliva, y es mucho más adictiva… la pega, es que no la puedo adquirir cada 100 metros… pero la tengo cada vez que estás cerca. La ventaja es que no me acerca a la muerte…. Si no que me da la vida, y es sin ella cuando me siento morir.


Pero muerte es sin duda dejar de sentirla dentro de mi… y no solo de mi boca, cada vez que haces magia y me elevas sobre cualquier superficie en la que antes me hayas tumbado, haciendo que mi espalda se arqué y mi cuerpo se abra a tu lengua… como el humo se  colaba en mi cuerpo y teñía a gris el color de mis pulmones, sólo que no hace nada negro, sino que me lleva a las estrellas, al infinito, a otro planeta, para luego tirarme en la tierra, que entonces se convierte en muerte, y yo solo quiero aferrarme a la vida… a ti.


Volvamos al principio descubriendo el futuro.

Cierro los ojos, suspiro.
Pienso en ti.
Sonrío.

No puedo evitar recordar 
cada beso durante el invierno.
Cada rincón de esta ciudad
bañado por un amor verdadero.

Cada mirada,
que emitía el calor necesario
para hacer a nuestros cuerpos 
sobrevivir a la intemperie.

Y vuelvo a los besos.
Que según se fueron haciendo más cálidos,
la primavera apareció 
y con ella todos los parques
que nos dieron cobijo.

Y más tarde el verano,
y nosotras,
adversas al clima,
nos refugiamos en el calor de tu cama,
que ha recogido más besos y caricias
que cualquier hotel de toda Venecia.

Pero ninguno de esos,
aunque si fueron especiales,
como todos los que me robas,
pueden compararse
con lo que me hiciste sentir la otra noche.

Todo fue pasión y desenfreno,
y una vez más,
fueron nuestros cuerpos
los que se decían los te quieros,
ya que nuestras bocas
se dedicaban a comerse,
como si quisieran recordar
tantas noches vividas en ese, 
y tantos otros lugares,
que seguro, nos echan de menos...

Pero todo esto no quiere decir
que quiera seguir volviendo a ellos-
y ni mucho menos, dejar de hacerlo-.

Hay millones de escondrijos
que todavía no nos han saboreado,
y todos ellos,
deberían ser desgastados 
por nuestras espaldas
al golpear sus paredes.

Madrid, París... Venecia...
todas esas ciudades
que tu mente enamorada
quiere visitar a mi lado...
¿Has pensado en cuantos
besos podrías darme
en cada una de ellas?

Pero no soy yo la que lo dice,
que son las calles
 las que silban nuestros nombres,
mientras nosotras cerramos los ojos
y nos imaginamos en cualquier puente de Praga...
en tu cama...
en la mía...

Y curiosamente son tus labios
y tus manos las que siento.
Y el lugar es lo de menos.
"el callejón oscuro de anoche nos echa de menos..."
Y el de mañana, ya nos espera.

Tormenta

Somos
como la tormenta que precede a la calma.
Y no hay forma de hacer que estemos tranquilas.
A nuestro alrededor llueve a todas horas...
Antes corría a refugiarme bajo el soportal más cercano.
Después te buscaba para evitar que te mojaras.
Ahora, me gusta mojarme.
Y no hablo de la lluvia... sino de ti.

Me gusta que te mojes conmigo
y mojarme contigo.
Pero ya no puedo compararlo con mojarnos
y sentir directamente tu calor en contacto con el mio.
Es una de las cosas que me desconcentran ahora mismo.
Y no sólo me desconcentra, agita mi corazón, 
como si de esa noche se tratara,
y yo no tuviera manos con las que agarrarte,
y tu no hicieras más que mover tu cuerpo semidesnudo
encima del mío,
secando mi garganta, quebrando mi voz.

Y vuelvo en mí y tu no estás aquí.
Y la tormenta ha pasado.
Y entonces no sé que hacer.
Te busco por los rincones de mi habitación,
por las paredes en las que estuvimos,
por mi cama, ahora vacía...
y encuentro de todo.....
MENOS CALMA.



¿capaz o incapaz?

Dejémonos de sutilezas.

Ven,
Cómeme la boca.
Empújame contra una pared.
Quítame la camiseta.
Déjame quitártela,
y que con ella
toda tu ropa caiga al suelo,
y acompañe a la mía.

Llévame hasta la cama.
Déjate caer sobre mí.
Juega con mi cuello.
Bésalo. Muérdelo.

Pasea tus manos por mi piel.
Pasea tus labios.
Pasea tu lengua.
Y memoriza cada centímetro.
Bésalo.
Saborealo.

Métete en mí.
Hazme olvidar que hay vida más allá de tus dedos.
Consigue que las palabras desaparezcan de mi boca.
Consigue que  me comunique solo por gemidos.
Y que sea mi alma lo único
que salga por mi garganta.

Demuéstrame esas ganas locas que me tienes.
Hazme perder el control.
Dejémonos llevar,
como si de nuestra última vez se tratase.

Y haz que caiga rendida,
sin saber donde estoy.
Y que sean de nuevo tus labios
los que me orienten.

Esto no es otra entrada bonita

Hoy estoy de mala leche.
Empiezo a cansarme de toda esa gente que no da un duro por nada que incluya querer a alguien más que a su propia vida, que no hace más que poner fecha de caducidad, y lo unico que parece es que gritan a los 4 vientos lo que ellos no serían capaces de "aguantar" la compañía de otra persona más de ese tiempo que ellos estiman. Lo pongo entre comillas porque si estás a gusto no es aguantar, es disfrutar, y eso es lo que yo hago.

Me parece perfecto que os guste estar solos y disfrutar de la única compañia de vuestra mano izquierda, a la cual la habréis puesto un nombre estúpido y es la única relación estable que tenéis.

Pero yo últimamente prefiero pasar las tardes con ella sin hacer nada que con vuestra actitud.

Tomároslo como queráis. Pero hoy, aquí, es un día gris.

Aclaraciones que no aclaran

Hola.
Solo queria decirte lo mucho que me cuesta estar sin ti. Lo que me estoy dando cuenta, cada dia que pasa, de lo que te necesito, y lo necesito que mis ojos tomen contacto con los tuyos.
que
También quería hablarte de todos esos momentos en los que hemos dejado de ser nosotras para ser de otro modo, para dejar la comunicación verbal a un lado y que sean nuestros suspiros y gemidos los que hablen por nosotras, en los que sin apenas mirarnos hemos llegado a conocernos por dentro como nuestras pupilas no han sido capaces de hacerlo, consiguiendo que cada mirada siendo nosotras nos evoque a esos momentos, que cada pensamiento nos evoque a esos momentos y que esos momentos no sean más que una representación de lo que nos queremos y nos necesitamos.

Y ahora es cuando me pregunto si es cuando estás desnuda sobre mi cuando somos realmente lo que somos, o si quizá es solo una forma más de ser que solo nosotras conocemos.

Not found

Llevo la llave de tu corazón al cuello
y no puedo dejar de pensar
a qué velocidad palpita
cuando no estas a mi lado.

Puede que suene raro,
pues tu corazón también lo llevo conmigo
y sin embargo no distingo su sonido
entre la multitud que me rodea.

Y entonces creo saber la respuesta
de este fenómeno en el que tengo tu corazón 
sin tenerlo
y la razón no puede ser otra
que soy yo quien no tiene corazón.

Pero esto no es nuevo.
Hace tiempo, desde que me lo diste
que tengo dentro de mí un corazón ajeno,
el tuyo.


Y aunque no tengo claro quien lo entrego antes,
solo sé que tu corazón está conmigo
y que esta llave 
sólo es la puerta para llegar hasta él
siempre que quiera, o siempre que lo necesite.

Y ahora que más lo necesito,
no soy capaz de encontrarlo,
aunque sé, como ya he dicho,
que esta conmigo.


Y sin saberlo caí presa.

Qué fácil es hablar de ti cuando vas a mi lado, cuando tu mayor preocupación es mirarme y hacerme feliz, pero cómo cambian las cosas cuando nos despedimos casi igual que hace (casicasi) cinco meses, yéndonos sin querer, separándonos sin hacerlo realmente.
Hablas de que la justicia poética no existe y no tienes ni idea de la suerte que tienes de tenerme a tu lado suspirando y no te haces a la idea de lo feliz que me hace poder basar mi vida en tocarte las narices y en llevarte a casa, aunque solo sea por notar como te abrazas a mi espalda como si fuera el mejor invento para protegerte contra la vida, y todo lo malo que te quiera hacer.
No es que no sepas de justicia poética... es que no has pensado de verdad lo que supone la verdadera injusticia poética. Va a ser 28 y yo no voy a estar a tu lado... ¿Qué es un 28 sin tus brazos al rededor de mi cuello, sin mis manos en tu cintura, sin mirarnos en silencio o sin una simple caricia por tu mejilla mientras clavas tus ojos en los mios? No es que no te vaya a besar suficiente... es que ni siquiera voy a tener la oportunidad de hacerlo.
Y a pesar de todo no me siento triste por ello. Más bien al contrario. Si, pasaremos un 28 separadas, y aun así solo puedo pensar en todos los que nos quedan juntas... 3 más por lo menos.
Por eso -amor- no hables de injusticia poética al referirte a nosotras. Hazlo por todos aquellos que no pueden disfrutar de ti como yo lo hago, porque tengo la suerte de que tú has elegido pasar tu tiempo conmigo y no con todos ellos.
"Dicen que se sabe si un amor es verdadero cuando duele tanto como dientes en el alma..." y a mí, separarme de ti me ha destrozado el alma... y ya no me siento Dinosaurio, sino presa a punto de ser devorada...



This is the time to lose control.

Implórame que te haga mía. 
Besos, mordiscos... 
Tus labios 
recorriendo mi cuello...
Pides guerra
y yo soy una guerrera.

Puedo dejar pasar
tus intenciones de largo,
pero también 
puedo demostrarte
que me gusta estar 
MUY cerca de ti.

Y entonces
te hago vibrar 
entre mis brazos
 y tengo entre mis dedos
 el control de tu cuerpo,
que busca donde aferrarse
para poder sobrevivir
 a esas oleadas de calor
que lo recorren.

Tus uñas
se clavan
en mi espalda,
en este caso
 aún vestida,
y me desgarran el alma
 a cada
bocanada
 de
aire
que sale
de tu garganta.

Y vuelta a empezar.
A sentirme poderosa,
Con tu control
entre mis dedos.


Tú y tu cuerpo

Tú.

Tú y tu cuerpo
no hacéis más que desesperarme.
Sobre todo tú,
sobre todo tu cuerpo.

Y tanto es así,
amor,
que no puedo sino 
perderme en ti,
y en todo 
lo que me haces sentir...
Pero, ¿qué te voy a contar
que no sepas ya?

No mentiría
si te dijera que me encanta
quitarte la toalla
y tirarte en la cama,
dejando lo de estar limpia
para otro rato.

Aunque claro,
a mi me gusta todo
lo que tenga que ver
con cansarme contigo
y nunca de ti.
Pero ¿qué es
lo que quieres que haga,
si desde que creo conocerte, 
me siento 
más perdida en ti,
y sin ti, 
no soy nada?

Y por eso creo
que estoy loca,
y enloquezco 
por cada beso
y también
por cada mirada.


MUY LENTO Y CON MUCHAS GANAS.

Seguro que hoy nos haríamos el amor muy bonito,
muy despacio, y con muchas ganas...
pero muy flojito, y en voz baja.
Como si tuviéramos tiempo infinito
para demostrarnos todo lo que nos queremos.

Y después me abrazarías sin decirme nada,
apoyando tu cabeza en mi pecho,
como haces siempre,
escuchando mi corazón.
Sabiendo que cada beso que me dieras
sería en esencia un "te amo".

Por eso quieres que espere.
Y que te demuestre cuantísimo te quiero
en una noche solo nuestra.
En la que no estemos pendientes de nada.
De absolutamente nada
de lo que pase fuera.
No relojes, no gente interrumpiendo.
No prisas, no autobuses.
Tú y yo. Y ya está.
Sólo tu cuerpo y el mío.
Sólo tu alma y la mía.
Pasará. Me lo has prometido.

No creo en el amor.

Miro a mi alrededor y no veo más que tristeza y desamor, recuerdos que quieren ser olvidados y parejas que se destruyen, y no puedo evitar pensar que un día eso me pasará a mi.

He pasado mucho tiempo sola, y ahora que no lo estoy, me da miedo volver a estarlo. Soy muy consciente de que no existen los "para siempre", y que el infinito no es más que una ilusión. Vivimos en un presente totalmente condicionado por cada paso hacia delante que demos, y mi mayor temor es que esos pasos no los demos hacia la misma dirección.

Cuando te miro siento que vamos de la mano. Hasta que te da por huir del mundo, a la vez que huyes de mí... y entonces no sé donde voy, no sé donde vas.

Me miras con ojitos de cordero degollado, y me pides perdón por haberme abandonado aunque solo hayan sido unos minutos... y nos volvemos a dar la mano para continuar el camino.

Cuando lo que tienes como modelo a seguir se derrumba y todos los esquemas mentales se rompen, es cuando surgen estas reflexiones depresivas... 
"No eres tú, soy yo"...
Y entonces el estar cinco minutos sin novia no parece tan gracioso... sino más bien preocupante.

No puedo pretender que no huyas del mundo. Pero puedo intentar que cuando lo hagas, no me dejes en una cuneta, como si no valiera nada.
Si el amor existe, que venga y me cuente, pero de momento, yo quiero estar a tu lado.


Future?

Pensarte en el futuro, como si pudiera vernos compartiendo vaso, ducha o cama cada día. Todo parece tan fácil y divertido, que el hecho de que sea casi imposible tenerte en mi cama cada noche... es lo de menos.

Te imagino en "nuestro" sofá, tumbada, y a medio tapar con una manta, y al ver que me acerco, encoger las piernas y dejarme un hueco, y darte la vuelta, y apoyar la cabeza en mis piernas, como si no hubiera un sitio mejor.

Tardaría poco en acostumbrarme a tu presencia cada día. Tardaría poco en acostumbrarme a tenerte en la intimidad a cada minuto, sin tener la necesidad de saltarme las leyes impuestas para no verte.

El problema es que eso es sólo factible, de momento, en mi calenturienta mente. Así que pongamos que hoy no es 28, y que yo no te echo de menos, o que no llevamos toda la tarde hablando de una casa en común. Sacaré mi tabaco, y esperaré a que me digas un "hola" por medio de alguna pantalla, y así, entre calada y calada, podré sentir tu aliento en la distancia.



Porque hoy no te he besado lo suficiente.


VEN.

¿Por qué permitimos no estar juntas
cada noche en la que vivimos?
¿Por qué he de conformarme
con mirar la lluvia por la ventana
pudiendo sentirla entre tus piernas?
Echo de menos tu cuerpo sobre el mío.
no me gusta tener que recordar
como se siente tu aliento en mi cuello
en lugar de sentirlo realmente,
no sólo en mi cuello,
sino recorriendo cada centímetro de mi piel,
de mi boca. De mi cuerpo, en general.

No hay cosa que más odie que
sentirme vulnerable cuando me rozas
y mi piel se eriza según tus dedos avanzan por mi brazo,
dejando al descubierto todas mis intenciones,
todos mis deseos.
Haciendo que mi supuesta impavidez
desaparezca ante tus ojos,
ante tu mente.
Y decirte que lo que realmente quiero es que
tires de mi cinturón y me empotres contra una pared
 y bajo ningún concepto me permitas separarme de ti
más que para respirar, quizás suena demasiado obsceno.

Y cuando nos miramos a los ojos
lo demás no importa.
Porque en nuestra burbuja
sólo somos dos, y el resto desaparece.



Y sólo entonces no me importa decirte lo mucho que te quiero.

Películas y guiones.

Mirar al infinito y no pensar en nada
a parte de ti.
Encontrarte en cada momento
y notar cómo cada milímetro de mi cuerpo
te reconoce sin que estés.
Aunque eso sea la mayor mentira.
Siempre estás.
Aunque estés sin estar, 
tu presencia prevalece.
Y por cada minuto que estás así,
no estando conmigo pero sí en mi,
las ganas de tenerte van aumentando,
y el momento de sentirte
parece que no quiere llegar.

Hasta que finamente llega.

Y todo lo que mi mente había imaginado
poco a poco se va confirmando,
como si siguieras el guión de mi película.
Pero lo mejor de todo es cuando te lo saltas
y me sorprendes.
No dejas de sorprenderme.
Con tus palabras.
Con tus actos.
Con tus besos.

Y así es que no puedo dejar
de crear nuevos guiones,
con la esperanza de que los sigas...

...Con la esperanza de que los rompas.

Ni el momento, ni el lugar.

Otra noche más con la misma pregunta...
¿Qué haces que no estás aquí?
Quizás me quejo de vicio,
o nos quejamos, mejor dicho.
Pensarte. Idealizarte. Quererte.
Pensarte en mi cama.
Idealizarte en mi mente.
Quererte, a todas horas.
Mirarte a los ojos 
y hacerte rabiar hasta tal punto
que toda tu credibilidad se desvanezca.
Y cuando no puedes contener más tu ira, 
hacer que desaparezca.
Besándote.
Haciendo que tu mente piense 
en otro lugar, en otro momento.
Y entonces odiar los momentos.
Los lugares nos acompañan,
mas los momentos huyen de nuestro lado.
Quiero huir. Y hacerlo contigo.
No empezar de cero, pero si de uno.
De dos, mejor dicho.
Encontrar nuestro lugar.
Encontrar nuestro momento.
Encontrar el espacio 
en el que me puedas desnudar
sin pensar que no es ni el momento,
ni el lugar.
Quizás lo que realmente necesitamos
 es amanecer en un ático destartalado
de esa ciudad que tanto amas.
Quizás lo que realmente necesito
es que hagas desaparecer
todo lo destartalado que hay en mi.



Soy un ser oscuro y decadente;
pero tu me das la luz.





Guerra en tu cama.

Nada como declararte la guerra.
Un declaración silenciosa en la que son los dientes los que se pelean.
Una batalla campal que se disputará en tu cama.
Luchas por hacer desaparecer la armadura que es tu ropa sobre tu piel.
La única arma, mi boca, mis manos, mi cuerpo.
Tu única defensa, conseguir evitarme. Escabullirte de mí y esconderte entre las sábanas.
Sábanas que arderán por el calor de la batalla.
No hay vencedoras ni vencidas.
No hay heroínas en esta guerra, aunque sí, tú eres mi heroína.
Mis pupilas se dilatan, para captar cada mínimo destello que tu cuerpo emita.
Para captarte entera.
El norte se vence con facilidad.
Este.
Oeste.
Y las tropas centran su atención en el sur.
No hay victoria tan fácil ni derrota tan satisfactoria.
Es una guerra de fuego.
De caricias y mordiscos.
De miradas y patadas.
De sonrisas y de besos.
Es una guerra en la que el único objetivo es conquistar cada centímetro de tu cuerpo.

Quid pro quo.

Recuerdo esa tarde en un césped olvidado,
y cómo, entre risas y mordiscos,
acabamos revolviéndonos por el verde suelo.
Y sólo entonces, y retomando lo de que todo es un juego,
me siento sobre ti y te impido acercarte.
Sin embargo, acabo cediendo, 
y soy yo la que poco a poco se deja caer sobre ti.
Y así, en el horizonte, el sol se va escondiendo,
y nosotras, a escasos milímetros, nos sentimos respirar.
Te beso. Nos besamos. Me besas. 
Y sin darnos cuenta el sol ha desaparecido.
La oscuridad trae consigo la melancolía del fin del día.
Sentadas, me abrazas por la espalda,
y lentamente vas buscando mis labios.
Sutiles caricias en el pelo.
Fuertes mordiscos en el cuello.
Te acercas a besarme y me alejo.
Y sin darte cuenta, y con los ojos entrecerrados
te muerdes el labio y me miras con tanto odio y deseo
que en lo único en lo que pienso es en besarte y no dejarte ir.
Pero aun así, cuando nos alejamos,
la distancia no lo es tanto si cuando me voy
haces que encuentre poemas y "te quieros",
a la vez que haces que la poca distancia
que separa tu casa de la mía
sea demasiada.
Este es el Quo de tu Quid.

El karma está fuera de juego. 
Aunque solo sea por la capacidad de atraer estos vanos recuerdos a mi... a ti.

.

No llega a una semana desde el día que te tuve entre mis brazos, y es curioso cómo mi edredón aprendió a estar en el suelo,  tanto, que últimamente amanece siempre así.
Desde que vestiste el suelo de mi habitación con tu ropa, la mía, no es más que suciedad y desastre. Quizá fue el tono de la luz roja, que lo bañaba todo una una concupiscencia que no puedo no-soportar ahora. Y no es sólo que no pueda, si no que es que, además, no quiero hacerlo.
Tú y tu pelo suelto me confundís. Soy una persona de pocas palabras, pero es que a veces siento que no tengo suficientes para decir lo que quiero decir, y por eso solo me quedo mirándote con mis ojos de color confuso, que a medida que me besas se ponen más azules, mientras por mi cabeza pasan todo tipo de ideas concupiscentes.
Y entonces levantas tu mirada, y buscas la mía, mientras tiras de mi camiseta y te acercas a besarme.


No dejo de pensar en cuándo podré despertar abrazada a tu cintura, enredada en tus piernas desnudas y darte los buenos días como es debido.



Kiss in the rain

He soñado mucho con un beso bajo la lluvia, un beso de esos que solo ocurren en las películas, pero qué decir, si esto del amor no es más que una película.

Cada vez que nos encontramos por la calle, sólo pienso en que por qué no estará lloviendo de una forma tan dramática y romántica que te haga saltar a mis brazos y hacer que nuestros labios no se separen jamás, pero luego recuerdo que eso, solo pasa en las películas.

Más tarde, cuando me miro en tus ojos y observo despacio como estoy reflejada en tu alma, la necesidad de la lluvia pasa a un segundo plano, y entonces, los fenómenos meteorológicos son lo de menos. Las películas ya no significan nada, y me doy cuenta de que te tengo a escasos dos centímetros de mi. No tengo siquiera la necesidad de rozarte, el simple hecho de sentir tu aliento alimentando mi interior es suficiente. 

Respiro tu presencia, y hago que tu esencia recorra todo mi cuerpo y, lentamente, como si del humo de un cigarro se tratara, la dejo salir por mi garganta. Para mi es suficiente, pero solo lo es por unos segundos.

Esos dos centímetros cada vez parecen más kilómetros, y ahora sí, siento la necesidad de que tus labios rocen los míos.
Todo es un juego en el que nadie pierde.


Todo parece fácil, hasta que me doy cuenta de que no estás aquí para poder jugar a respirarte y a comerte la boca.

I want you close.

Vamos a pensarnos.
Vamos a pensar que en esta sucia ciudad tenemos intimidad para jugar a hacer lo que queremos.
Vamos a pensar que los callejones oscuros realmente son oscuros e intransitados.
Vamos a pensar que nuestras miradas no se devoran en silencio.
Vamos a pensar que las horas no pasan como si de minutos se tratasen
y que a nuestro al rededor todo va a nuestra velocidad.
Vamos a pensar que el último beso que me diste no fue más que uno de los primeros.
Vamos a pensar que te enredas en mi pelo, y no puedes puedes huir.
Vamos a pensar que las paredes no se acuerdan de las noches que pasamos junto a ellas.
Vamos a pensar que las puertas no hacen ruido cuando caemos sobre ellas.
Vamos a pensar que nuestros labios no se rozaron en ese banco.
Vamos a pensarnos.
Vamos a pensar que la verticalidad no es un problema.
Vamos a pensar que la distancia no es un problema.
Vamos a pensar que las pantallas no son un problema.
Vamos a pensarnos.

Escribir mil versos sobre cosas que no quiero pensar de ti, sobre cosas que quiero hacer sobre ti, sólo sirven  en noches como esta. 
En noches en las que solo puedo pensarte.
Quiero que vengas aquí y nos dejemos de pensar y comencemos a actuar.

¿Y si nos dejamos llevar por esta lujuriosa luz roja que baña nuestras presencias?

The Coldest Night.

Hoy mi cama está fría.
Aunque parezca mentira, el pensar que cuando mis ojos por fin se cierren vendrás aquí conmigo no es suficiente.
Hoy, mi cama está fría.
Creo que por una vez, necesito que estés aquí, de verdad, físicamente, no sólo que vengas y te pasees por mis sueños, porque por mucho que me haya servido hasta ahora, esta noche necesito algo más.
Necesito poder tocarte, sentirte y saber, finalmente, que esto es la realidad, que has abandonado mis sueños para estar aquí, porque en el fondo tú también necesitas algo más que eso. 
Porque no es suficiente que toda nuestra relación funcione sólo en nuestras idílicas mentes, que cuando nuestras miradas se cruzan por la fría calle, sólo el silencio nos invada, pues todo lo que había que decir, nuestros sueños ya lo saben.
Por mucho que te piense esta noche, mi cama seguirá igual de fría.
Pero quien sabe... siempre puede ser, y cada vez veo más cierto, que todo lo que vivimos sólo sucede en sueños, y que en la realidad, ni siquiera nos conocemos. 
Tú y yo, simples pensamientos y sueños. Simples imágenes que se forman en nuestras cabezas, quizá deberíamos quedarnos allí y encontrarnos en la cama de ébano para que nuestras mentes jueguen como quieran. 
Habla con el Dios del Sueño, y que con sus suaves alas, te lleve a mi encuentro.
Debería conformarme, y pensar que allí sí seremos felices, pues en el mundo onírico sí nos entendemos y podemos compenetrarnos hasta ser una sola persona.

Mi cama sigue fría, pero me queda el consuelo que tras
cerrar los ojos, te veré, y allí, yo estaré a salvo, bajo el calor
de tus brazos, que noche tras noche me protegen.
Buenas noches.


Fantasía y Realidad.

Encontrar en nuestra vida una persona con la que sentirnos bien es realmente difícil. 
El problema está cuando al encontrarla, esa persona no es más que un personaje de ficción, pero no un personaje de ficción cualquiera, si no un personaje que para nosotros es más real que nosotros mismos. 
¿Fantasía o realidad?
Estamos dispuestos a defender delante de cualquier ser que se nos ponga delante que esa persona existe, que esa persona es nuestra persona, aunque ella, y no porque sea simple ficción, lo desconozca. Entonces, ¿Estamos locos? Simplemente somos entes incomprendidos rodeados de seres que no nos convencen y hacemos que nuestro Sherlock nos esté esperando en cada esquina. La literatura y la televisión son poderosas máquinas que hacen que nuestra imaginación encuentre a esa persona que queremos. Pero quizá, y no estoy muy segura de ello, eso no sea bueno. Dejar a una parte de nosotros que realmente no existe la capacidad de hacernos disfrutar por un instante y creer que tenemos lo que posiblemente nunca podamos tener, nos hará, a largo o a corto plazo, llevarnos una gran decepción. 
¿Realidad o fantasía?
Pero tampoco debemos dejar de imaginar a esas personas idílicas que hacen que nuestra imaginación esté en funcionamiento, puesto que gracias a ellas cuando de verdad una de esas imágenes se muestra ante nosotros podemos reconocerla y sólo gracias a la maldita fantasía podemos enamorarnos.

Porque, en el fondo no estamos enamorados más que de nosotros y nuestra oscura mente.
Elemental, mi querid@ lector.

¿Alguna vez has pensado en desaparecer?

Puede que sólo sea la hora de sacar la melancolía a dar un paseo, y por eso, estas conclusiones de medianoche.
Hay días buenos, días malos y días peores. 
Están esos días, en los que sientes que no debes levantarte de la cama porque algo malo va a pasar. 
Esos son los días malos.
Los días peores empiezan igual que los malos, como era de esperar, pero lo que les diferencia, es que no se quedan en una sensación, si no que al emprender la aventura hacia ese nuevo día, cada vez te arrepientes más de haberlo hecho, y todas esas intuiciones resultan ser ciertas.
No existen los días mejores, puesto que en nuestro recuerdo no serán más que días buenos. En el momento sí, fueron los mejores días de nuestra vida, pero eso no sirve de nada.
Vivimos de recuerdos y esperanzas.
Puede que sea cierto, y que realmente no seamos más que el vago recuerdo de alguien que nos pensó primero, que nos recuerda, o que tenga la esperanza de que en el día de mañana nos crucemos en la calle.
Puede que mi vida esté basada en tristes suposiciones que no me llevan a ninguna parte. Puede que el vago recuerdo de mi imagen en tu mente no sea suficiente para que sigas aquí. 
Puede que sólo quiera desaparecer, y pensar que es lo que pasaría si no estuviera viviendo esta insignificante vida que me ha llevado a plantearme siquiera el qué pasaría si no vagara por este mundo. 
¿Realmente tengo una función en esta sociedad?
Cada vez pienso más a menudo en mi contingencia.
Un ser con la capacidad nula de ser necesitado por otras personas no puede ser importante para el desarrollo humano.
Hasta que por fin alguien reclame mi atención y me haga llevar a cabo la función que me es propia, y entonces, esas ganas de desvanecerme bajo el tupido velo de la noche, quizá también se desvanezcan.
O simplemente, puede que no.


Romperé tu ventana si es necesario.

Sigues sin darte cuenta de que eres lo que quiero. Y no se si lo sabes, pero yo lucho por mis sueños hasta conseguirlos. 
No haces más que estupideces, te rodeas de personas que no son buenas para ti, que no te complementan, que sólo te destruyen. Intento decírtelo, de mil formas distintas te lo muestro. Pero, y no sé si es tu orgullo el que te impide hacerme caso, me ignoras, y haces que el agujero que dejaste en mi interior se amplíe.
Llegará un momento en el que ese agujero se convierta en mí, o que yo me convierta en él. Y entonces todo lo que hagas o digas, dará igual. Nada será lo suficientemente bueno como para hacer que algo de lo que sentía por ti aflore de nuevo. Pero también cabe la posibilidad de que por fin te des cuenta de que yo soy quien te recoge del suelo cada vez que alguien te hiere y abandona. Que sin mí, perderías una gran parte de ti. Que no somos tu y yo, que hace tiempo que somos una sola persona. Y entonces, todo será como tiene que ser.

Voy a tirarte piedras a la ventana hasta que te convenzas de que soy lo que te conviene.