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The Coldest Night.

Hoy mi cama está fría.
Aunque parezca mentira, el pensar que cuando mis ojos por fin se cierren vendrás aquí conmigo no es suficiente.
Hoy, mi cama está fría.
Creo que por una vez, necesito que estés aquí, de verdad, físicamente, no sólo que vengas y te pasees por mis sueños, porque por mucho que me haya servido hasta ahora, esta noche necesito algo más.
Necesito poder tocarte, sentirte y saber, finalmente, que esto es la realidad, que has abandonado mis sueños para estar aquí, porque en el fondo tú también necesitas algo más que eso. 
Porque no es suficiente que toda nuestra relación funcione sólo en nuestras idílicas mentes, que cuando nuestras miradas se cruzan por la fría calle, sólo el silencio nos invada, pues todo lo que había que decir, nuestros sueños ya lo saben.
Por mucho que te piense esta noche, mi cama seguirá igual de fría.
Pero quien sabe... siempre puede ser, y cada vez veo más cierto, que todo lo que vivimos sólo sucede en sueños, y que en la realidad, ni siquiera nos conocemos. 
Tú y yo, simples pensamientos y sueños. Simples imágenes que se forman en nuestras cabezas, quizá deberíamos quedarnos allí y encontrarnos en la cama de ébano para que nuestras mentes jueguen como quieran. 
Habla con el Dios del Sueño, y que con sus suaves alas, te lleve a mi encuentro.
Debería conformarme, y pensar que allí sí seremos felices, pues en el mundo onírico sí nos entendemos y podemos compenetrarnos hasta ser una sola persona.

Mi cama sigue fría, pero me queda el consuelo que tras
cerrar los ojos, te veré, y allí, yo estaré a salvo, bajo el calor
de tus brazos, que noche tras noche me protegen.
Buenas noches.


Fantasía y Realidad.

Encontrar en nuestra vida una persona con la que sentirnos bien es realmente difícil. 
El problema está cuando al encontrarla, esa persona no es más que un personaje de ficción, pero no un personaje de ficción cualquiera, si no un personaje que para nosotros es más real que nosotros mismos. 
¿Fantasía o realidad?
Estamos dispuestos a defender delante de cualquier ser que se nos ponga delante que esa persona existe, que esa persona es nuestra persona, aunque ella, y no porque sea simple ficción, lo desconozca. Entonces, ¿Estamos locos? Simplemente somos entes incomprendidos rodeados de seres que no nos convencen y hacemos que nuestro Sherlock nos esté esperando en cada esquina. La literatura y la televisión son poderosas máquinas que hacen que nuestra imaginación encuentre a esa persona que queremos. Pero quizá, y no estoy muy segura de ello, eso no sea bueno. Dejar a una parte de nosotros que realmente no existe la capacidad de hacernos disfrutar por un instante y creer que tenemos lo que posiblemente nunca podamos tener, nos hará, a largo o a corto plazo, llevarnos una gran decepción. 
¿Realidad o fantasía?
Pero tampoco debemos dejar de imaginar a esas personas idílicas que hacen que nuestra imaginación esté en funcionamiento, puesto que gracias a ellas cuando de verdad una de esas imágenes se muestra ante nosotros podemos reconocerla y sólo gracias a la maldita fantasía podemos enamorarnos.

Porque, en el fondo no estamos enamorados más que de nosotros y nuestra oscura mente.
Elemental, mi querid@ lector.

¿Alguna vez has pensado en desaparecer?

Puede que sólo sea la hora de sacar la melancolía a dar un paseo, y por eso, estas conclusiones de medianoche.
Hay días buenos, días malos y días peores. 
Están esos días, en los que sientes que no debes levantarte de la cama porque algo malo va a pasar. 
Esos son los días malos.
Los días peores empiezan igual que los malos, como era de esperar, pero lo que les diferencia, es que no se quedan en una sensación, si no que al emprender la aventura hacia ese nuevo día, cada vez te arrepientes más de haberlo hecho, y todas esas intuiciones resultan ser ciertas.
No existen los días mejores, puesto que en nuestro recuerdo no serán más que días buenos. En el momento sí, fueron los mejores días de nuestra vida, pero eso no sirve de nada.
Vivimos de recuerdos y esperanzas.
Puede que sea cierto, y que realmente no seamos más que el vago recuerdo de alguien que nos pensó primero, que nos recuerda, o que tenga la esperanza de que en el día de mañana nos crucemos en la calle.
Puede que mi vida esté basada en tristes suposiciones que no me llevan a ninguna parte. Puede que el vago recuerdo de mi imagen en tu mente no sea suficiente para que sigas aquí. 
Puede que sólo quiera desaparecer, y pensar que es lo que pasaría si no estuviera viviendo esta insignificante vida que me ha llevado a plantearme siquiera el qué pasaría si no vagara por este mundo. 
¿Realmente tengo una función en esta sociedad?
Cada vez pienso más a menudo en mi contingencia.
Un ser con la capacidad nula de ser necesitado por otras personas no puede ser importante para el desarrollo humano.
Hasta que por fin alguien reclame mi atención y me haga llevar a cabo la función que me es propia, y entonces, esas ganas de desvanecerme bajo el tupido velo de la noche, quizá también se desvanezcan.
O simplemente, puede que no.


Romperé tu ventana si es necesario.

Sigues sin darte cuenta de que eres lo que quiero. Y no se si lo sabes, pero yo lucho por mis sueños hasta conseguirlos. 
No haces más que estupideces, te rodeas de personas que no son buenas para ti, que no te complementan, que sólo te destruyen. Intento decírtelo, de mil formas distintas te lo muestro. Pero, y no sé si es tu orgullo el que te impide hacerme caso, me ignoras, y haces que el agujero que dejaste en mi interior se amplíe.
Llegará un momento en el que ese agujero se convierta en mí, o que yo me convierta en él. Y entonces todo lo que hagas o digas, dará igual. Nada será lo suficientemente bueno como para hacer que algo de lo que sentía por ti aflore de nuevo. Pero también cabe la posibilidad de que por fin te des cuenta de que yo soy quien te recoge del suelo cada vez que alguien te hiere y abandona. Que sin mí, perderías una gran parte de ti. Que no somos tu y yo, que hace tiempo que somos una sola persona. Y entonces, todo será como tiene que ser.

Voy a tirarte piedras a la ventana hasta que te convenzas de que soy lo que te conviene.