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Fantasía y Realidad.

Encontrar en nuestra vida una persona con la que sentirnos bien es realmente difícil. 
El problema está cuando al encontrarla, esa persona no es más que un personaje de ficción, pero no un personaje de ficción cualquiera, si no un personaje que para nosotros es más real que nosotros mismos. 
¿Fantasía o realidad?
Estamos dispuestos a defender delante de cualquier ser que se nos ponga delante que esa persona existe, que esa persona es nuestra persona, aunque ella, y no porque sea simple ficción, lo desconozca. Entonces, ¿Estamos locos? Simplemente somos entes incomprendidos rodeados de seres que no nos convencen y hacemos que nuestro Sherlock nos esté esperando en cada esquina. La literatura y la televisión son poderosas máquinas que hacen que nuestra imaginación encuentre a esa persona que queremos. Pero quizá, y no estoy muy segura de ello, eso no sea bueno. Dejar a una parte de nosotros que realmente no existe la capacidad de hacernos disfrutar por un instante y creer que tenemos lo que posiblemente nunca podamos tener, nos hará, a largo o a corto plazo, llevarnos una gran decepción. 
¿Realidad o fantasía?
Pero tampoco debemos dejar de imaginar a esas personas idílicas que hacen que nuestra imaginación esté en funcionamiento, puesto que gracias a ellas cuando de verdad una de esas imágenes se muestra ante nosotros podemos reconocerla y sólo gracias a la maldita fantasía podemos enamorarnos.

Porque, en el fondo no estamos enamorados más que de nosotros y nuestra oscura mente.
Elemental, mi querid@ lector.

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