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Romperé tu ventana si es necesario.

Sigues sin darte cuenta de que eres lo que quiero. Y no se si lo sabes, pero yo lucho por mis sueños hasta conseguirlos. 
No haces más que estupideces, te rodeas de personas que no son buenas para ti, que no te complementan, que sólo te destruyen. Intento decírtelo, de mil formas distintas te lo muestro. Pero, y no sé si es tu orgullo el que te impide hacerme caso, me ignoras, y haces que el agujero que dejaste en mi interior se amplíe.
Llegará un momento en el que ese agujero se convierta en mí, o que yo me convierta en él. Y entonces todo lo que hagas o digas, dará igual. Nada será lo suficientemente bueno como para hacer que algo de lo que sentía por ti aflore de nuevo. Pero también cabe la posibilidad de que por fin te des cuenta de que yo soy quien te recoge del suelo cada vez que alguien te hiere y abandona. Que sin mí, perderías una gran parte de ti. Que no somos tu y yo, que hace tiempo que somos una sola persona. Y entonces, todo será como tiene que ser.

Voy a tirarte piedras a la ventana hasta que te convenzas de que soy lo que te conviene.

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