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The Coldest Night.

Hoy mi cama está fría.
Aunque parezca mentira, el pensar que cuando mis ojos por fin se cierren vendrás aquí conmigo no es suficiente.
Hoy, mi cama está fría.
Creo que por una vez, necesito que estés aquí, de verdad, físicamente, no sólo que vengas y te pasees por mis sueños, porque por mucho que me haya servido hasta ahora, esta noche necesito algo más.
Necesito poder tocarte, sentirte y saber, finalmente, que esto es la realidad, que has abandonado mis sueños para estar aquí, porque en el fondo tú también necesitas algo más que eso. 
Porque no es suficiente que toda nuestra relación funcione sólo en nuestras idílicas mentes, que cuando nuestras miradas se cruzan por la fría calle, sólo el silencio nos invada, pues todo lo que había que decir, nuestros sueños ya lo saben.
Por mucho que te piense esta noche, mi cama seguirá igual de fría.
Pero quien sabe... siempre puede ser, y cada vez veo más cierto, que todo lo que vivimos sólo sucede en sueños, y que en la realidad, ni siquiera nos conocemos. 
Tú y yo, simples pensamientos y sueños. Simples imágenes que se forman en nuestras cabezas, quizá deberíamos quedarnos allí y encontrarnos en la cama de ébano para que nuestras mentes jueguen como quieran. 
Habla con el Dios del Sueño, y que con sus suaves alas, te lleve a mi encuentro.
Debería conformarme, y pensar que allí sí seremos felices, pues en el mundo onírico sí nos entendemos y podemos compenetrarnos hasta ser una sola persona.

Mi cama sigue fría, pero me queda el consuelo que tras
cerrar los ojos, te veré, y allí, yo estaré a salvo, bajo el calor
de tus brazos, que noche tras noche me protegen.
Buenas noches.


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