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Kiss in the rain

He soñado mucho con un beso bajo la lluvia, un beso de esos que solo ocurren en las películas, pero qué decir, si esto del amor no es más que una película.

Cada vez que nos encontramos por la calle, sólo pienso en que por qué no estará lloviendo de una forma tan dramática y romántica que te haga saltar a mis brazos y hacer que nuestros labios no se separen jamás, pero luego recuerdo que eso, solo pasa en las películas.

Más tarde, cuando me miro en tus ojos y observo despacio como estoy reflejada en tu alma, la necesidad de la lluvia pasa a un segundo plano, y entonces, los fenómenos meteorológicos son lo de menos. Las películas ya no significan nada, y me doy cuenta de que te tengo a escasos dos centímetros de mi. No tengo siquiera la necesidad de rozarte, el simple hecho de sentir tu aliento alimentando mi interior es suficiente. 

Respiro tu presencia, y hago que tu esencia recorra todo mi cuerpo y, lentamente, como si del humo de un cigarro se tratara, la dejo salir por mi garganta. Para mi es suficiente, pero solo lo es por unos segundos.

Esos dos centímetros cada vez parecen más kilómetros, y ahora sí, siento la necesidad de que tus labios rocen los míos.
Todo es un juego en el que nadie pierde.


Todo parece fácil, hasta que me doy cuenta de que no estás aquí para poder jugar a respirarte y a comerte la boca.

I want you close.

Vamos a pensarnos.
Vamos a pensar que en esta sucia ciudad tenemos intimidad para jugar a hacer lo que queremos.
Vamos a pensar que los callejones oscuros realmente son oscuros e intransitados.
Vamos a pensar que nuestras miradas no se devoran en silencio.
Vamos a pensar que las horas no pasan como si de minutos se tratasen
y que a nuestro al rededor todo va a nuestra velocidad.
Vamos a pensar que el último beso que me diste no fue más que uno de los primeros.
Vamos a pensar que te enredas en mi pelo, y no puedes puedes huir.
Vamos a pensar que las paredes no se acuerdan de las noches que pasamos junto a ellas.
Vamos a pensar que las puertas no hacen ruido cuando caemos sobre ellas.
Vamos a pensar que nuestros labios no se rozaron en ese banco.
Vamos a pensarnos.
Vamos a pensar que la verticalidad no es un problema.
Vamos a pensar que la distancia no es un problema.
Vamos a pensar que las pantallas no son un problema.
Vamos a pensarnos.

Escribir mil versos sobre cosas que no quiero pensar de ti, sobre cosas que quiero hacer sobre ti, sólo sirven  en noches como esta. 
En noches en las que solo puedo pensarte.
Quiero que vengas aquí y nos dejemos de pensar y comencemos a actuar.

¿Y si nos dejamos llevar por esta lujuriosa luz roja que baña nuestras presencias?