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Guerra en tu cama.

Nada como declararte la guerra.
Un declaración silenciosa en la que son los dientes los que se pelean.
Una batalla campal que se disputará en tu cama.
Luchas por hacer desaparecer la armadura que es tu ropa sobre tu piel.
La única arma, mi boca, mis manos, mi cuerpo.
Tu única defensa, conseguir evitarme. Escabullirte de mí y esconderte entre las sábanas.
Sábanas que arderán por el calor de la batalla.
No hay vencedoras ni vencidas.
No hay heroínas en esta guerra, aunque sí, tú eres mi heroína.
Mis pupilas se dilatan, para captar cada mínimo destello que tu cuerpo emita.
Para captarte entera.
El norte se vence con facilidad.
Este.
Oeste.
Y las tropas centran su atención en el sur.
No hay victoria tan fácil ni derrota tan satisfactoria.
Es una guerra de fuego.
De caricias y mordiscos.
De miradas y patadas.
De sonrisas y de besos.
Es una guerra en la que el único objetivo es conquistar cada centímetro de tu cuerpo.

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