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Ni el momento, ni el lugar.

Otra noche más con la misma pregunta...
¿Qué haces que no estás aquí?
Quizás me quejo de vicio,
o nos quejamos, mejor dicho.
Pensarte. Idealizarte. Quererte.
Pensarte en mi cama.
Idealizarte en mi mente.
Quererte, a todas horas.
Mirarte a los ojos 
y hacerte rabiar hasta tal punto
que toda tu credibilidad se desvanezca.
Y cuando no puedes contener más tu ira, 
hacer que desaparezca.
Besándote.
Haciendo que tu mente piense 
en otro lugar, en otro momento.
Y entonces odiar los momentos.
Los lugares nos acompañan,
mas los momentos huyen de nuestro lado.
Quiero huir. Y hacerlo contigo.
No empezar de cero, pero si de uno.
De dos, mejor dicho.
Encontrar nuestro lugar.
Encontrar nuestro momento.
Encontrar el espacio 
en el que me puedas desnudar
sin pensar que no es ni el momento,
ni el lugar.
Quizás lo que realmente necesitamos
 es amanecer en un ático destartalado
de esa ciudad que tanto amas.
Quizás lo que realmente necesito
es que hagas desaparecer
todo lo destartalado que hay en mi.



Soy un ser oscuro y decadente;
pero tu me das la luz.





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