Páginas

Future?

Pensarte en el futuro, como si pudiera vernos compartiendo vaso, ducha o cama cada día. Todo parece tan fácil y divertido, que el hecho de que sea casi imposible tenerte en mi cama cada noche... es lo de menos.

Te imagino en "nuestro" sofá, tumbada, y a medio tapar con una manta, y al ver que me acerco, encoger las piernas y dejarme un hueco, y darte la vuelta, y apoyar la cabeza en mis piernas, como si no hubiera un sitio mejor.

Tardaría poco en acostumbrarme a tu presencia cada día. Tardaría poco en acostumbrarme a tenerte en la intimidad a cada minuto, sin tener la necesidad de saltarme las leyes impuestas para no verte.

El problema es que eso es sólo factible, de momento, en mi calenturienta mente. Así que pongamos que hoy no es 28, y que yo no te echo de menos, o que no llevamos toda la tarde hablando de una casa en común. Sacaré mi tabaco, y esperaré a que me digas un "hola" por medio de alguna pantalla, y así, entre calada y calada, podré sentir tu aliento en la distancia.



Porque hoy no te he besado lo suficiente.


VEN.

¿Por qué permitimos no estar juntas
cada noche en la que vivimos?
¿Por qué he de conformarme
con mirar la lluvia por la ventana
pudiendo sentirla entre tus piernas?
Echo de menos tu cuerpo sobre el mío.
no me gusta tener que recordar
como se siente tu aliento en mi cuello
en lugar de sentirlo realmente,
no sólo en mi cuello,
sino recorriendo cada centímetro de mi piel,
de mi boca. De mi cuerpo, en general.

No hay cosa que más odie que
sentirme vulnerable cuando me rozas
y mi piel se eriza según tus dedos avanzan por mi brazo,
dejando al descubierto todas mis intenciones,
todos mis deseos.
Haciendo que mi supuesta impavidez
desaparezca ante tus ojos,
ante tu mente.
Y decirte que lo que realmente quiero es que
tires de mi cinturón y me empotres contra una pared
 y bajo ningún concepto me permitas separarme de ti
más que para respirar, quizás suena demasiado obsceno.

Y cuando nos miramos a los ojos
lo demás no importa.
Porque en nuestra burbuja
sólo somos dos, y el resto desaparece.



Y sólo entonces no me importa decirte lo mucho que te quiero.

Películas y guiones.

Mirar al infinito y no pensar en nada
a parte de ti.
Encontrarte en cada momento
y notar cómo cada milímetro de mi cuerpo
te reconoce sin que estés.
Aunque eso sea la mayor mentira.
Siempre estás.
Aunque estés sin estar, 
tu presencia prevalece.
Y por cada minuto que estás así,
no estando conmigo pero sí en mi,
las ganas de tenerte van aumentando,
y el momento de sentirte
parece que no quiere llegar.

Hasta que finamente llega.

Y todo lo que mi mente había imaginado
poco a poco se va confirmando,
como si siguieras el guión de mi película.
Pero lo mejor de todo es cuando te lo saltas
y me sorprendes.
No dejas de sorprenderme.
Con tus palabras.
Con tus actos.
Con tus besos.

Y así es que no puedo dejar
de crear nuevos guiones,
con la esperanza de que los sigas...

...Con la esperanza de que los rompas.