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Y sin saberlo caí presa.

Qué fácil es hablar de ti cuando vas a mi lado, cuando tu mayor preocupación es mirarme y hacerme feliz, pero cómo cambian las cosas cuando nos despedimos casi igual que hace (casicasi) cinco meses, yéndonos sin querer, separándonos sin hacerlo realmente.
Hablas de que la justicia poética no existe y no tienes ni idea de la suerte que tienes de tenerme a tu lado suspirando y no te haces a la idea de lo feliz que me hace poder basar mi vida en tocarte las narices y en llevarte a casa, aunque solo sea por notar como te abrazas a mi espalda como si fuera el mejor invento para protegerte contra la vida, y todo lo malo que te quiera hacer.
No es que no sepas de justicia poética... es que no has pensado de verdad lo que supone la verdadera injusticia poética. Va a ser 28 y yo no voy a estar a tu lado... ¿Qué es un 28 sin tus brazos al rededor de mi cuello, sin mis manos en tu cintura, sin mirarnos en silencio o sin una simple caricia por tu mejilla mientras clavas tus ojos en los mios? No es que no te vaya a besar suficiente... es que ni siquiera voy a tener la oportunidad de hacerlo.
Y a pesar de todo no me siento triste por ello. Más bien al contrario. Si, pasaremos un 28 separadas, y aun así solo puedo pensar en todos los que nos quedan juntas... 3 más por lo menos.
Por eso -amor- no hables de injusticia poética al referirte a nosotras. Hazlo por todos aquellos que no pueden disfrutar de ti como yo lo hago, porque tengo la suerte de que tú has elegido pasar tu tiempo conmigo y no con todos ellos.
"Dicen que se sabe si un amor es verdadero cuando duele tanto como dientes en el alma..." y a mí, separarme de ti me ha destrozado el alma... y ya no me siento Dinosaurio, sino presa a punto de ser devorada...



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