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No sé si mataré monstruos por ti... pero pídemelo a ver que puedo hacer

Fue una tarde inolvidable, como todas las que paso a tu lado.
Tiradas en un césped, y besándonos esquivando las cámaras que nos esperan en cada esquina.
Paso por ese parque cada día, y busco tu risa tras esos árboles… y procuro recordar cada mirada y cada beso que nos dimos, sin poder evitar desear que me des otro.

He cambiado la nicotina por tu saliva, y es mucho más adictiva… la pega, es que no la puedo adquirir cada 100 metros… pero la tengo cada vez que estás cerca. La ventaja es que no me acerca a la muerte…. Si no que me da la vida, y es sin ella cuando me siento morir.


Pero muerte es sin duda dejar de sentirla dentro de mi… y no solo de mi boca, cada vez que haces magia y me elevas sobre cualquier superficie en la que antes me hayas tumbado, haciendo que mi espalda se arqué y mi cuerpo se abra a tu lengua… como el humo se  colaba en mi cuerpo y teñía a gris el color de mis pulmones, sólo que no hace nada negro, sino que me lleva a las estrellas, al infinito, a otro planeta, para luego tirarme en la tierra, que entonces se convierte en muerte, y yo solo quiero aferrarme a la vida… a ti.


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