Páginas

Volvamos al principio descubriendo el futuro.

Cierro los ojos, suspiro.
Pienso en ti.
Sonrío.

No puedo evitar recordar 
cada beso durante el invierno.
Cada rincón de esta ciudad
bañado por un amor verdadero.

Cada mirada,
que emitía el calor necesario
para hacer a nuestros cuerpos 
sobrevivir a la intemperie.

Y vuelvo a los besos.
Que según se fueron haciendo más cálidos,
la primavera apareció 
y con ella todos los parques
que nos dieron cobijo.

Y más tarde el verano,
y nosotras,
adversas al clima,
nos refugiamos en el calor de tu cama,
que ha recogido más besos y caricias
que cualquier hotel de toda Venecia.

Pero ninguno de esos,
aunque si fueron especiales,
como todos los que me robas,
pueden compararse
con lo que me hiciste sentir la otra noche.

Todo fue pasión y desenfreno,
y una vez más,
fueron nuestros cuerpos
los que se decían los te quieros,
ya que nuestras bocas
se dedicaban a comerse,
como si quisieran recordar
tantas noches vividas en ese, 
y tantos otros lugares,
que seguro, nos echan de menos...

Pero todo esto no quiere decir
que quiera seguir volviendo a ellos-
y ni mucho menos, dejar de hacerlo-.

Hay millones de escondrijos
que todavía no nos han saboreado,
y todos ellos,
deberían ser desgastados 
por nuestras espaldas
al golpear sus paredes.

Madrid, París... Venecia...
todas esas ciudades
que tu mente enamorada
quiere visitar a mi lado...
¿Has pensado en cuantos
besos podrías darme
en cada una de ellas?

Pero no soy yo la que lo dice,
que son las calles
 las que silban nuestros nombres,
mientras nosotras cerramos los ojos
y nos imaginamos en cualquier puente de Praga...
en tu cama...
en la mía...

Y curiosamente son tus labios
y tus manos las que siento.
Y el lugar es lo de menos.
"el callejón oscuro de anoche nos echa de menos..."
Y el de mañana, ya nos espera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario