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Haces que llueva sólo con tu respiración

"¿Y si vamos a la parte de atrás 
y pierdes tus manos en mi pelo 
y tu boca en mi cuello?"

Es una frase 
que se queda atrás en el tiempo.
Y ahora lo que quiero
es verte como el otro día,
erguida sobre el mundo
y jurarte que siempre
serán mis rodillas las que te sostengan
mientras tu cuello
busca aire por encima de la atmósfera terrestre,
que mis hombros 
te servirán de apoyo cada vez que vuelvas a caer, 
que mi boca
te hará resucitar cuando no te queden fuerzas 
para seguir librando más batallas.

Recorro
el contorno de mi piel
pensando
en cómo se eriza
cuando son tus dedos 
los que la bailan,
cuando son tus labios
los que la remueven de su paz.
Y entonces 
siento como te acercas más a mí
y vas tocando 
uno
a
uno
todos mis puntos débiles,
hasta el momento de acercarte a mi cuello,
con tus ojos, con tus manos, con tus besos. 

Y te pones a jugar con mi control, 
a retar a la suerte, 
y a veces ganas, 
y otras 
soy yo la que se deja vencer. 
Y ambas veces 
soy yo la que acaba subiendo al cielo 
en busca de algo que llene mis pulmones,
 en un poco más de autocontrol 
que bloquee mi garganta
 y haga que nuestros cuerpos
 sean los únicos que sepan 
a qué velocidad palpitan nuestros corazones. 



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