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Desastre eléctrico

Como el escalofrío que me recorre al pensar en tus dedos paseando por mi piel.

Así es como huele tu recuerdo: a metal y a vapor, a sangre, a frío y calor al mismo tiempo. A horas perdidas sin tu compañía. A viento que alborota un pelo que no está; a lluvia que moja un beso que no se está dando.

A musas que no inspiran, a éxitos agotados, aplausos vacíos, amistades sin verdades. Las sábanas se mueven sin una marea, las lágrimas no acompañan a las risas.

Hoy voy vestida de una tristeza singular, porque tu no la persigues para que se vaya. Busco el contacto de tus dedos con los míos, y al final soy yo la que se recorre buscando huellas de ti por mi piel. 

Sola no se está tan mal. Es la manera de buscar los mil caminos que llegan a ti, de ramificarse, de oírte en todas las canciones, de verte en todas las lluvias, en todos los atardeceres. Es la mejor manera de saber que es tu cuello el que quiero morder, de que es tu boca la que quiero saborear, que e... Que te echo de menos.

Que me cuesta respirar si te pienso tanto lejos. Me muerdo los labios con la esperanza de que me robes un beso, de esos cálidos que me mueven entera, y lo único que me roba es el frío: me quita mi tranquilidad, mi seguridad... a ti.

El sol parece no querer salir, y así es como quema tu ausencia. No quiero separarme de ti sin crear recuerdos antes, aunque sé que te seguiré buscando por las esquinas. Parpadeé en ese último beso que me diste... me lo perdí y ahora no puedo acordarme de a qué sabías, ni como me acariciaban tus manos. 

Y ahora solo pienso en que te veré o que pronto mi cama no volverá -nunca- a estar fría. 
Pronto.
No ahora.
Pero Pronto.



"Hay momentos en los que la vida
te coloca a la misma distancia
de huir o quedarte para siempre".