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Solo se oía el ruido puntiagudo del silencio. Me miraba sentada en la cama, con los ojos rojos, inundados por unas lágrimas que no querían deslizarse por sus mejillas, hasta que su boca se entreabrió y dejó salir un "no te vayas... por favor, ven aquí".

Yo la miraba desde la puerta. apretando los dientes e intentando no fijarme sus ojos, esos ojos llorosos que me ponen los pelos de punta, debatiéndome entre ceder o huir.

Las discusiones nunca son fáciles. Pero a veces lo es cerrar la puerta de un portazo y tirarse en la oscuridad de otra habitación donde el silencio desparece y son los pensamientos los que se suceden. Sólo oía gritos en mi cabeza que se sucedían sin parar, agolpándose e impidiéndome llegar a cualquier solución coherente a lo que estaba pasando.

Y por mucho que hubiera preferido irme de allí y no volver, mis pies sólo sabían volver a abrir la puerta, secar sus lágrimas y decir decir "lo siento".

Lo último que recuerdo es un beso en la frente, un abrazo, de esos que dan la vida, mientras me susurraba "no pasa nada, idiota".



Just dream it.

Y cuando lo dejemos y te pregunten que qué tal era en la cama, dirás un "bueno" con la boca pequeña, mientras tus sentidos viajan alocados por tu mente, llevándote de un lado a otro, de una cama a otra, de un puente a la luna, al sol, al cielo y al más ardiente infierno.

Mientras tu piel se eriza y te recorre un escalofrío por la espalda y sientes mis dedos en tu costado, sosteniéndote frente al vacío que hay entre tú, yo y el colchón que nos acogía noche tras noche.

Mientras piensas cómo me hacías gritar en silencio y cómo se nos escapaba alguna que otra carcajada, cómo te perdías en mi mirada y te enredabas en mi boca. Cómo salía el aire roto por tu garganta y se clavaban tus uñas en mi espalda, cómo rasgaban sábanas que no hacían más que estorbar.

Mientras recuerdas duchas, lluvias y mares que vieron como un beso en el cuello es suficiente para desatar una tormenta que apenas se aguanta de pie. 


Y entonces, mientras cruces tus piernas, y respires hondo,cuando vuelvas en ti, te morderás un poco el labio, entrecerrarás los ojos y te preguntarás si alguien se habrá dado cuenta de cómo era la vida conmigo: un orgasmo continuo.